domingo, 1 de octubre de 2017

Veinte pasos hacia la sabiduría, de Jennifer James

Hace ya unas semanas, terminé de leerme este libro. Lo cierto es que está muy enfocado a un proceso de mejora y desarrollo personal, pero lo creí oportuno también para nuestro papel de maestros.

En mi colegio se está llevando a cabo un proceso de transformación y de cambio de metodología. Llevamos  tres años recibiendo formación y es ya para este curso 2017-2018 cuando nos van a pedir que incluyamos en nuestras programaciones de aula actividades para trabajar en cooperativo, rutinas de pensamiento y algún momento para trabajar la inteligencia emocional. 

Los veinte pasos recogidos en este libro me han parecido interesantes en relación con este proceso de cambio. Más allá de nuestras opiniones o convicciones personales, tenemos que enfrentarnos a esta realidad. Así, me gustaría que la lectura de estos veinte pasos la enfocásemos desde la perspectiva de mejora de nuestra labor como maestros, independientemente de los pasos que nuestros centros quieran llevar a cabo. 


1. Despertar a la necesidad de cambio

James destaca este primer paso como el más importante. Consiste en abrir nuestro corazón y nuestra mente. Abrir una nueva ventana que nos muestra un modo mejor de actuar o reflexionar sobre algo. 

Como maestros, cada nuevo curso es una oportunidad para mejorar, para aprender, para esforzarnos en llegar y cubrir aquello que nos quedó pendiente el curso anterior. La autoevaluación es fundamental en esta profesión, pues será la que nos haga estar al día y cada vez más cerca de nuestros alumnos.

2. Cuestionar el presente

Tenemos que ser valientes y atrevernos a cuestionar lo que tenemos y lo que hacemos. No de forma destructiva, pues sabemos hacer muchas cosas bien; pero sí de forma crítica, manteniendo el foco en nuestros alumnos y revisando si lo que estamos haciendo nos está sirviendo para llegar hasta ellos y hacerles crecer. 

3. Reforzar la creencia

En el libro, la autora afirma que "tenemos que creer firmemente que la pasión es nuestra auténtica fuerza vital, y el éxtasis nuestra herencia. Nos merecemos todo aquello que nos permitamos sentir. Damos a los demás parte de lo que rebosa en nuestro interior, no el vacío".

Y es que, igual de importante que es cuestionar y creer en el cambio, es creer en lo que hacemos bien y en lo que somos. Sólo así seremos capaces de dar pasos firmes.

4. Confiar en uno mismo y en el espíritu



James nos invita a analizar nuestra forma de reaccionar ante los cambios y las crisis. "Es muy difícil fiarse de la información disponible en el universo natural a no ser que se confíe en uno mismo". (...) "Cuanto más firmemente establezca sus valores, más consciente será de su propio comportamiento, tendrá una mayor capacidad para comprender a los demás y le resultará más fácil reafirmarse en cualquier viaje personal". 

domingo, 10 de septiembre de 2017

Aprender y enseñar a ser SOLIDARIOS




En estos días en los que estamos pensando y preparando materiales y miles de cosas para nuestros alumnos durante este curso, me gustaría subrayar el valor de la SOLIDARIDAD como ingrediente mágico e imprescindible en la formación de nuestros pequeños. 

Hace tiempo os hablé de Carumanda, la ONG de mi colegio (leer post aquí). A través de diferentes actividades voluntarias, la ONG va teniendo presencia en la experiencia de nuestros alumnos en el centro. 

Becas Piccoli Saggi

El primer ejemplo que os quiero presentar aquí es la presentación de las becas Piccoli Saggi en todas las clases de Educación Infantil y en las de primero y segundo de Educación Primaria. Se pide la colaboración económica de las familias para proporcionar recursos educativos a niños de Colombia. Para introducir el tema a los alumnos, elaboramos una dinámica para los dos cursos de Primaria implicados. Esta dinámica llevaba por título "La flor de la solidaridad" y estaba basada en el corto de Emilio Aragón y Saramago "La flor más grande del mundo".





Tras realizar una breve reflexión con los alumnos sobre lo que nos transmitió el vídeo y lo que podíamos aprender de él, entregamos a cada alumno el dibujo de una gota de agua donde tenían que escribir algo que ellos podía aportar para que el mundo fuera mejor y más justo. Posteriormente, cada alumno pegó su gota de agua en un dibujo grande de una flor en blanco y negro que acompañó a la clase durante los meses restantes que quedaban de curso (la dinámica la hicimos en enero). Finalmente, se motivó a los niños explicándoles que la flor iría ganando color gracias a las acciones solidarias que realizáramos a lo largo del curso. Algunas de esas acciones podían ser: ayudar o prestar material a un compañero, recoger basura del suelo, colaborar con las campañas solidarias... 

Fue una experiencia muy bonita, porque los propios alumnos aprendieron a descubrir nuevas acciones solidarias y el valor que tenían en sus vidas. La flor se llenó de color y todos disfrutamos mucho los momentos de reflexión sobre cada una de estas acciones antes de que el alumno solidario pegara su pegatina en la flor. 

En el siguiente enlace podéis encontrar los materiales que elaboré para la ocasión por si os animáis a llevarlo a cabo en vuestras aulas. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Carta al Ministerio

Querido ministro de educación, consejeros, inspectores y todas aquellas personas que tienen más voz y voto que todos los maestros en el ámbito educativo,

Gracias por decidir que la educación no es lo suficientemente valiosa como para mantenerla intacta y cuidada a lo largo de los diferentes gobiernos.

Gracias por convertir los colegios en un espacio de locura total hasta que conseguimos entender las nuevas leyes y adaptar todos nuestros materiales y metodologías a vuestros nuevos antojos.

Gracias por no acercaros a la realidad de los centros, al día a día dentro de un aula.

Gracias por vuestro desconocimiento absoluto de las necesidades reales de nuestros alumnos y sus familias.

Gracias por reducir recursos e ingresos.

Gracias por dar más importancia a la parte burocrática que a la humana.

Gracias por convertir el día a día de los maestros en una acumulación de papeles por evaluar, corregir, comentar o firmar.

Gracias por obligarnos a programar en base a teorías y no a realidades.

Gracias por presentarnos los estándares de aprendizaje y convertirlos en una pesadilla más.

Gracias por generar tanto estrés y caos entre el profesorado cuando vemos que acaba el trimestre y aún no hemos terminado de corregir, redactar actas, firmar boletines... para que las familias puedan recibir una hoja que, muy probablemente, pasará al olvido y que genera en las familias dudas, consecuencias y miedos. 

Gracias por creer que cada uno de nuestros alumnos se reduce a una hoja a final de curso decidiendo si promociona o no promociona al curso siguiente.

Y, ¿sabéis por qué os doy las gracias? Porque a pesar de estar alejados de la realidad, conseguís que nos hagamos más fuertes, que nos reinventemos, que saquemos recursos de debajo de la manga, que salgamos adelante y que sigamos creciendo. Y yo, a nivel personal, os doy las gracias porque, aunque tengáis más voz y voto que yo, no destruís mi ilusión, mis ganas de comenzar un nuevo curso, de conocer a mis alumnos y empezar una nueva aventura juntos. Ser maestro es la mejor profesión del mundo y cada uno de nuestros alumnos es un regalo en nuestras vidas.

Y no soy pesimista, todo lo contrario. A través de este post grito al mundo mis ganas por aprender y hacer las cosas mejor, avanzar y lograr vencer un curso más todas las piedras del camino.

Termino esta reflexión lanzando una propuesta y una invitación a abrir nuestras clases para que el mundo conozca lo que ocurre dentro de ellas. Y me atrevo a invitar a todas aquellas personas que tienen más poder de decisión que yo a acercarse a mi aula e interesarse por lo que nuestros alumnos quieren y necesitan de verdad. 


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Persiguiendo tus huellas, Gabriel



Hace un par de días, "Con la oreja verde" cumplió dos años de vida. En este tiempo, he recibido cosas muy bonitas gracias a la existencia de este espacio tan personal y lleno de ilusión. 

Hoy quiero compartir con vosotros un vídeo que resume todo lo que he aprendido en un curso muy especial. Es un curso al que me invitó a participar la dirección del centro en el que trabajo. La temática era el estudio de toda la historia y legado del fundador de la Congregación de los Hermanos de la Sagrada Familia, el Hermano Gabriel Taborín. Este curso ha sido uno de los culpables de que no encontrara huecos para publicar durante estos meses. 

Ha sido un curso muy bonito, porque cada tema, centrado en un aspecto del fundador, iba acompañado de un ejercicio de reflexión personal en el que aplicar los valores que destacaban en cada situación y cómo sobrellevarlas. A continuación comparto el vídeo que realicé como actividad final. El objetivo era encontrar las huellas del fundador, todas aquellas cosas que yo había extraído a nivel personal a lo largo del curso, en la realidad del centro en el que trabajo, observando galerías, clases, sala de profesores y cualquier otro detalle que pudiera resultar relevante. Además, quise acompañarlo de una música muy motivadora por la responsabilidad que siento que esta experiencia ha sembrado en mí de cara a cuidar y transmitir esos valores aprendidos.