miércoles, 28 de diciembre de 2016

Persiguiendo tus huellas, Gabriel



Hace un par de días, "Con la oreja verde" cumplió dos años de vida. En este tiempo, he recibido cosas muy bonitas gracias a la existencia de este espacio tan personal y lleno de ilusión. 

Hoy quiero compartir con vosotros un vídeo que resume todo lo que he aprendido en un curso muy especial. Es un curso al que me invitó a participar la dirección del centro en el que trabajo. La temática era el estudio de toda la historia y legado del fundador de la Congregación de los Hermanos de la Sagrada Familia, el Hermano Gabriel Taborín. Este curso ha sido uno de los culpables de que no encontrara huecos para publicar durante estos meses. 

Ha sido un curso muy bonito, porque cada tema, centrado en un aspecto del fundador, iba acompañado de un ejercicio de reflexión personal en el que aplicar los valores que destacaban en cada situación y cómo sobrellevarlas. A continuación comparto el vídeo que realicé como actividad final. El objetivo era encontrar las huellas del fundador, todas aquellas cosas que yo había extraído a nivel personal a lo largo del curso, en la realidad del centro en el que trabajo, observando galerías, clases, sala de profesores y cualquier otro detalle que pudiera resultar relevante. Además, quise acompañarlo de una música muy motivadora por la responsabilidad que siento que esta experiencia ha sembrado en mí de cara a cuidar y transmitir esos valores aprendidos. 


domingo, 16 de octubre de 2016

Apuesta por la CENOLOGÍA

Sí, no lo dudes, apuesta por la CENOLOGÍA. 

Ikea lanzó hace unas semanas un alegato claro a los maestros. O al menos yo me lo tomé así. Afirmaba que los padres estaban de acuerdo con que sus hijos tenían demasiados deberes, y lo que querían era más cenas en familia. No sé vosotros, pero a mí se me retuerce el estómago con esta petición. Sólo quieren más tiempo con sus hijos, sin la presión de los deberes y la tensión de cumplir plazos. 



Hace unos meses, publiqué una entrada que hablaba sobre los deberes. Podéis leerla aquí. En ese momento, aproveché otra campaña publicitaria para sacarlo a colación. Y esta nueva campaña y el aún cercano comienzo de curso me parecían otra buena oportunidad para invitar a la reflexión.

Durante los primeros días de clase, pregunté a mis alumnos por lo que soñaban hacer en el cole. Les invité a que se imaginaran que tenían el poder de decidir qué hacer durante todos estos meses que quedan por delante. ¿Queréis saber cuántos de ellos han pedido llevar deberes a casa? Ninguno. Sus respuestas recogían cosas como estas:

Investigar
Jugar
Hacer proyectos
Trabajar en equipo
Divertirnos
Hacer experimentos
Aprender mucho
Hacer cosas nuevas
Pasárnoslo bien 
Pensar
Tener el cerebro cachas 
Muchas aventuras


Y quizás no hable por el conjunto de las familias, pero creo que sí por la mayoría de ellas cuando afirmo que ellas tampoco quieren deberes. Lo que verdaderamente necesitan las familias es tiempo de calidad con sus hijos.

Hace unos días, en una entrevista con la madre de una de mis alumnas de este año, me dio las gracias por no llenar sus tardes de deberes, porque eso le estaba permitiendo leer un cuento cada noche con su hija sin que ella estuviese agotada de tanto esfuerzo. 

¿Por qué nos empeñamos en llenar las tardes en familia con deberes absurdos y mecánicos?

Si queremos mandar deberes, hagámoslo, pero sirvámonos de la Cenología como inspiración y cojamos ideas. Hagamos que los niños investiguen y disfruten con su familia. 

martes, 27 de septiembre de 2016

Rebelión en el aula, de Sue Cowley

Hoy os quiero hablar de "Rebelión en el aula", un libro de Sue Cowley que ofrece diferentes claves para manejar a los alumnos conflictivos en el aula. 

Empecé a leer este libro en mi primer trimestre como maestra y no he conseguido terminarlo hasta este verano. Y lo que sí puedo afirmar es que muchas de la casuística que ofrece o respuestas por parte del profesor son bastante obvias e incluso yo, con mi poca experiencia como docente, ya las he descubierto y aplicado en mi realidad en clase. 

A nivel general, no es un libro que ofrezca recursos muy prácticos o útiles que poder llevar a cabo. Se limita, en muchos casos, a describir contextos o perspectivas, pero no a dar consejos reales que poder aplicar. Además, está basado en el contexto educativo inglés, que difiere bastante del nuestro, especialmente en lo que a recursos humanos se refiere. Por otro lado, tengo que señalar que muchos de los casos que presenta son muy específicos para la Educación Secundaria y no para la Primaria, que es la que a mí más me interesa. La autora, desde mi punto de vista, es demasiado rígida en algunos aspectos y repite los mismos consejos o pautas en numerosas partes del libro. No obstante, a pesar de esta crítica, sí que es un libro que ofrece información interesante respecto a diferentes aspectos a tener en cuenta dentro del aula. A continuación detallaré lo que a mí me ha parecido más relevante.

Claves para afrontar la realidad del aula
  • Es necesario ofrecer una estructura a nuestros alumnos. Ser coherentes y positivos
  • Una buena estrategia de control es utilizar señales pautadas y acordadas con los alumnos y ser capaces de darles "la elección", que ellos sientan que tienen voz y voto dentro del aula.
  • Es fundamental tener una actitud positiva y plantear situaciones tensas desde una transformación de preguntar agresivas a aseveraciones. Por ejemplo: "¿Por qué no estáis haciendo el trabajo? se convierte en: "Quiero os pongáis a hacer el trabajo y así podréis salir cuando sea la hora". 
  • Para el buen desarrollo de las clases, es fundamental establecer objetivos y límites de tiempo. Nos tenemos que segura de que nuestros objetivos se adaptan a la clase y a los alumnos; tenemos que cuidar que los objetivos sean breves y específicos, para que puedan ejercer el máximo efecto; añadamos indicaciones visuales para facilitar la comprensión; usemos música para crear una sensación de velocidad; y nos tenemos que asegurar de que las recompensas ofrecidas por el logro de objetivos son verdaderamente atractivas. Es necesario cuidar las motivaciones extrínsecas. 
  • Como maestros, tenemos que hacer uso del sentido del humor
  • Tenemos que tener la capacidad de ponernos en su lugar, siendo reflexivos y analíticos. 
  • Es fundamental tratar a nuestros alumnos con educación y respeto en todo momento, siendo un espejo donde se puedan reflejar para que tengan el comportamiento que nosotros deseamos. El profesor tiene que ser un modelo a imitar
  • Hay que tratar, en la medida de lo posible, de evitar el impulso de gritar. Y tenemos la obligación de explotar el lenguaje no verbal dentro del aula. Para abordar el problema del ruido, es importante no dejar de hablar en voz baja y controlada. Utilicemos una orden de silencio para captar la atención de toda la clase. Y alentemos a los estudiantes a controlar sus propios niveles de ruido. 
  • No podemos tomarnos las malas conductas como algo personal. Es mucho más eficaz y tiene más sentido tomárselo desde una perspectiva más comprensiva y relativa.  
  • Necesitamos tener la oportunidad de experimentar, de cometer errores y de ir habituándonos. Tenemos que ser capaces de permitírnoslo a nosotros mismos. 
  • Debemos esforzarnos por tener un estilo de enseñanza asertivo

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Curso 2016-2017, ¡BIENVENIDO!



Un nuevo curso ya está aquí. ¡Cómo pasa el tiempo! Mañana comenzará mi tercer curso como maestra y aún siento los mismos nervios que el primer día. Mismos nervios y misma ilusión, pero más aprendizaje y un poquito más de experiencia. Y de ese aprendizaje quiero hablaros hoy, aprovechando para mandaros toda la energía para afrontar estos nueve meses cargados de sorpresas y retos que, sin lugar a dudas, nos harán crecer y aprender. 

A lo largo de estos dos años y después de las lecturas que he realizado a lo largo del verano, afronto este nuevo curso basándome en estos 7 ingredientes mágicos. Siete, porque es un número especial para mí y mágicos, no porque consigan hacer milagros, sino porque me harán vivir esta aventura como un regalo lleno de magia. 



Hace ya unos meses, escribí un post hablando de la ilusión como uno de mis ingredientes mágicos (leer aquí). Y es que yo me considero a mí misma como una persona que sabe ilusionarse con cada cosa nueva que se le pone por delante. La ilusión hace que se encienda una chispa de inquietud y ganas por descubrir qué viene después y cómo se desarrollarán las cosas. Y la ilusión es también fundamental para saber afrontar los nuevos retos desde una perspectiva más positiva.