martes, 19 de enero de 2016

AC paso a paso. Paso 3: distribución de responsabilidades



Con el comienzo del segundo trimestre, retomo las entradas dedicadas al desarrollo del aprendizaje cooperativo que estoy llevando a cabo en mi aula. Hoy es el turno de la distribución de responsabilidades. Hasta el momento, organizaba a mis alumnos en grupos de cuatro, y en caso de no ser múltiplo respecto al total de alumnos, hacía algún grupo de cinco. Así, las responsabilidades eran cuatro y duplicaba la figura del secretario para los grupos de cinco. Sin embargo, ahora tengo 25 alumnos y he decidido hacer cinco grupos de cinco para que la situación fuese equitativa entre todos los equipos. Para ello, he redefinido las responsabilidades y preparado nuevos carteles. 



Los criterios para la distribución de responsabilidades pueden ser diversos, siempre en función de las características de los alumnos y la valoración del profesor. A continuación expongo cuáles han sido mis criterios para los nuevos equipos de este trimestre, criterios comunes a trimestres anteriores:
  • Coordinador: la persona más fuerte del equipo a nivel organizativo y con una mayor capacidad de ayudar a sus compañeros. También tiene que ser una persona buena académicamente.
  • Secretario: la persona más fuerte después del coordinador. Aprovecho también para asignar esta responsabilidad a los alumnos que tienen que mejorar su caligrafía, ya que se encargan de apuntar las decisiones o actividades que realice el equipo.
  • Portavoz: en este caso, juego con dos variables. Por un lado, puede ser un alumno responsable que esté pendiente de lo que ocurre en el equipo para poder hablar en su nombre; y, por otro lado, también procuro dar esta responsabilidad a alumnos tímidos a los que les cuesta participar, para darles más voz dentro del aula. 
  • Animador: esta responsabilidad la planteo como un reto para el alumno. Son alumnos que no son especialmente fuertes, pero que pueden aportar ideas originales en sus equipos. Su reto importante es dirigir las presentaciones que haga el equipo.
  • Encargado del material: la asignación de esta responsabilidad sigue un criterio menos definido. En mi caso, la asigno a alumnos que sé que serán capaces de tener ordenado el material del equipo. Suele coincidir con alumnos más débiles, pero no siempre es así. También me gusta asignar este papel a alumnos que pasan más desapercibidos, para que sean una referencia para el equipo al estar responsabilizado de sus cosas.

jueves, 14 de enero de 2016

¿Hacer deberes o ser niños?

Aún siendo consciente del posible debate que puede generar este tema, quería dedicar un post a exponer mi opinión sobre la gestión de los deberes que hacemos en los centros escolares. Es un tema que a mí me sorprende mucho, por lo que veo a mi alrededor a diario y por lo que puedo escuchar de compañeros y amigos. Y considero que más allá de la innovación, está la humanidad y el sentido común. Os invito a ver el siguiente vídeo, que corresponde a una campaña de una madre de familia numerosa en la que pide unos deberes justos.



¿8 horas de trabajo en el centro y otras 3 en casa? ¿Hasta los fines de semana y vacaciones? ¿Sin tiempo para la familia? ¿Agobiados? ¿En el lugar de trabajo no les hacen caso? ¿Humillados delante de compañeros? ¿Médicos? ¿Científicos? ¿Empresarios? ¡NO! ¡SON NIÑOS!

martes, 5 de enero de 2016

Contando cuentos de Religión


¡Feliz año 2016 a todos! 
Os deseo un año lleno de cosas buenas, de innovación, de ilusión y de ganas por hacer las cosas mejor. Un año donde sepamos escuchar con orejas verdes.

Como todos los comienzos de año, es momento de hacer propósitos. El mío es cuidar más este blog con una entrada semanal. Si nada me lo impide, los martes serán los días de publicación. ¡A ver si lo consigo!


Para comenzar con los posts de este 2016, hoy os quiero contar una actividad muy especial que ya os anuncié vía Instagram y Facebook. Es una actividad que hicimos al final del trimestre en la asignatura de Religión. El último tema que teníamos que trabajar llevaba por título "Vivir confiando" y se centraba en tres historias de la Biblia que tuvieron lugar en Israel y que demostraban la importancia de confiar en Dios para vencer las dificultades. 

Así, propuse a mis alumnos que, de forma individual, crearan un pequeño libro donde recogieran las tres historias. Pero no podían escribirlas sin más, sino que tenían que pensar en que ese cuento iría destinado a niños de primero de Educación Primaria. Entre todos analizamos las características que tenía que cumplir: el lenguaje tenía que ser sencillo, la letra tenía que ser clara y tenía que haber dibujos. Además, tenían que simplificar el contenido y aclarar muchas cuestiones de vocabulario.